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El carácter tremendamente lúdico y divertido de
“BATICLOWN” se concreta en una serie de sketchs, que
se suceden y encadenan desde la propuesta inicial: un
personaje extravagante y de visita llega sin avisar a una
nueva localidad y espera pasar un rato agradable para
poder degustar con tranquilidad una deliciosa merienda.
Esa fácil tarea ante el espectador produce una
incontenible hilaridad. Desde un simple zapato que cobra
vida, canta, se mortifica y sufre para regocijo del público, hasta la manera de
sentarse en una silla se complica para este insólito personaje que no duda nunca
de dar la nota en cualquier momento. El ritmo no decae en ningún momento.
Alcanza su punto culminante en un soberbio ejercicio de improvisación en el que
el público interviene a placer. |